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Los Colores Invisibles de Benetton (mapuche-nation.org)

Benetton vs. Mapuche: recuperación de tierras en Patagonia

Santa Rosa Recuperada El 14 de Febrero de 2007, integrantes del pueblo Mapuche recuperaron las tierras conocidas como "Santa Rosa". Desde el 2002, cuando la familia Curiñanco-Nahuelquir fue desalojada de allí por una denuncia de Benetton, el predio se fue transformando en un símbolo de la lucha por la recuperación del territorio y la identidad de este pueblo originario.

El 14 de Febrero, decenas de habitantes de la zona llegaron al predio en disputa antes del amanecer para realizar una ceremonia tradicional Mapuche en la que se le pide permiso a las fuerzas de la naturaleza para interactuar con ella.

Más tarde se leyó un acta por la que los presentes se constituían como Comunidad y una proclama.

Proclama mapuche por la recuperación del predio Santa Rosa

Comunidad Santa Rosa Leleque Por Pueblo Nación Mapuche

Reserva Mapuche Santa Rosa Leleque- Cushamen Provincia de Chubut, Patagonia 14 de Febrero de 2007

A los Pu peñi pu lamuen,
a los compañeros y amigos no mapuche,
a los hombres y mujeres de buena voluntad,
a las organizaciones de derechos humanos,
a los gobiernos nacional y provincial,
a quienes reciban este pronunciamiento en cualquier parte del mundo:

Las montañas de Leleque, el río Chubut, el viento perpetuo de este rincón del Wallmapu, territorio ancestral mapuche, son testigos de nuestro regreso a esta pequeña porción de la Mapu (tierra) jamás renunciada, siempre recordada.

Santa Rosa despierta en todos nosotros pertenecientes a diversos lofche (comunidades Mapuche) la búsqueda de la verdad histórica. Santa Rosa ha presenciado décadas de despojo, de violencia, de intolerancia, de usurpación, de desapariciones y de muerte. Los Futakecheyem (Antiguos) hombres y mujeres que pisaron libremente esta tierra hoy yacen en vitrinas de museos, sus instrumentos sagrados son piezas de exhibición, acallados por la fuerza hoy son trofeos de una cultura que destruye lo diferente: las ideas diferentes, filosofías, espiritualidades, ideologías, pueblos diferentes. Sin embargo, las pisadas de estos antiguos son huellas inspiradoras. Somos consecuencia de esas huellas. Seguimos siendo Mapuche y tenemos la responsabilidad y la necesidad de revelar la verdad histórica.

En el año 2002 una familia Mapuche intentó materializar su sueño en estas tierras. Esto no fue posible. El monstruo de la represión enseñó inmediatamente sus fauces. A pesar de todo siguieron soñando, hasta que esa razón se hizo colectiva y en este día retornamos a esta tierra para darnos una oportunidad de vida comunitaria.

A 90 kilómetros de Esquel, a 70 Km. de El Bolsón, la ruta 40 se convierte en una frontera entre dos lógicas: la comunitaria, donde una comunidad Mapuche con varias familias desarrolla su vida en 534 hectáreas y la de un solo empresario, Benetton, que no habita allí y se adjudica el derecho de gobernar sobre 900.000 hectáreas.

Desde que nuestro pueblo fue usurpado territorialmente, los terratenientes han gozado de impunidad, de resguardo de sus bienes, de su “propiedad privada”. ¿La nieve es propiedad privada? ¿El viento es propiedad privada? ¿El río es propiedad privada? Mientras tanto nuestro pueblo fue perseguido, desalojado, asesinado, hacinado en los barrios más pobres de las ciudades. ¿De quién depende vivir en paz? ¿La democracia ha llegado a los Mapuche? ¿Se abrirán juicios por la verdad histórica? La jurisprudencia del estado Argentino: ¿concebirá como “delito imprescriptible”, de “lesa humanidad”, los padecimientos de nuestro pueblo? Últimamente y de forma reiterada se habla de derechos humanos: ¿será que los mapuche no somos considerados humanos? Y la Constitución, los Convenios Internacionales, los Tratados por la Paz ¿son palabras vacías?

Por eso a partir de hoy, 14 de Febrero, hemos retornado a Santa Rosa a ser lo que somos: Mapuche, gente de la tierra.

Con este gesto queremos expresar que todos tenemos derecho a diseñar nuestro propio futuro, que nuestra acción puede servir como fuente de inspiración, como aporte, como espacio abierto de participación para quienes revalorizamos la diversidad cultural. Hoy hablamos, los silenciados de siempre, a los sordos simuladores que han “gobernado” este país.

Pu peñi, pu lamuen, compañeros, amigos: es el tiempo exacto de reescribir nuestras historias. Convocamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a solidarizarse, acompañarnos, de todos depende que la Mapu (tierra) sea un lugar más respirable.

Por la Verdad histórica. Por territorio, cultura, justicia y libertad!!

Marici Weu! Marici Weu! Marici Weu! Marici Weu!

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